Mestiza

Darcy Borrero Batista

Mestiza

Darcy Borrero Batista

Mestiza. (Jugando a escribir po-e-sí-a) es un libro imperfecto sobre lo imperfecta que es la vida. Ignorando soberanamente estilos y perceptivas (ortodoxias/formulismos) estéticos y literarios, este poemario saca su gasolina del ritmo y de la absoluta falta de pelos en la lengua. Mezcla de verso libre y falsas rimas, su fortaleza no brota de la armonización ni del selecto uso de tropos y figuras, sino de la vivacidad y la inmediatez de lo oral, y de la bomba (franqueza, sonoridad) que comparte con el hip hop, el reguetón y el repentismo; una performatividad en potencia que, de desplegarse al interpretarlos, devolvería a estos textos el encanto de lo intempestivo, el rapto de improvisación en que parecen nacidos (y criados).
Jamila M. Ríos

Leí este libro con peste a gasolina y manchado de grasa; venía del mecánico y de una cola muy muy larga de gasolina. Creo que eso fue lo que me hizo conectar con él: que hablara de cosas que tenían que ver con mi vida, con mi tiempo, como eso de las colas de gasolina y la gasolina perdida. Me tiré en el piso para no ensuciar nada, estaba muerto de cansancio y me puse a leer a una persona real hablando de un tiempo real. Una mujer de carne y hueso hablaba con gracia y torpeza al mismo tiempo de cosas que los demás, por lo general, no hablaban, al menos en sus poemas.
Marcelo Morales

  • Editorial: CreateSpace Independent Publishing Platform
  • Edición: Primera edición
  • Fecha: 20 Diciembre 2017
  • Género: Poesía Femenina
  • Formato: Tapa blanda, 56 páginas
  • Idioma: Español
  • Dimensiones: 5.5 x 0.15 x 8.5 pulgadas
  • Edición: Kelly Martínez-Grandal y Yovana Martínez Milián

Darcy Borrero BatistaDarcy Borrero Batista

(Palma Soriano, Cuba, 1993).

Periodista a medio tiempo y contadora de historias a domicilio. Graduada por el Chino Heras, en el 2015, del Centro Onelio Jorge Cardoso y, en el 2016, de la Facultad de Comunicación de la Universidad de la Habana. Como buena primeriza, amamantará sus textos mientras sea necesario. Digna mamífera se considera, pero como no tiene pelos en la lengua ha dicho hasta ahora lo que ha creído. Aunque hace prosa poética desde la escuela primaria, empezó a escribir poesía el mes pasado. En algo no cambiará su voz poética: sigue detestando a los «literatos» y disiente de la militancia esnobista. Para-fóbica por definición, aunque le fascina bajarle muela «intelectualoide» a los comunes mortales que la rodean. No come pescado debido a un trauma familiar, considera que comerlo, a estas alturas, la podría convertir en pez a ella misma, y no sabe nadar… Tampoco aprendió a montar bici ni patineta, ni a rezarle a un dios llamado Messi. Vive desde los 10 años en un llega y pon upgradeado, de ahí su obsesión con la Planificación Física y la Vivienda, tema en el que se doctoró a la temprana edad de 16 años. Le gustan las piernas de Madonna y empezó a ponerle velas al santo Lennon.

Su libro Mestiza. (Jugando a escribir po-e-sí-a) obtuvo mención en el Premio David de Poesía 2017.